martes, 18 de abril de 2006
La agenda Irán en una fortalecida alianza transatlántica
Preparando el clima internacional para el gran golpePor: Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha publicación:17/04/2006)

Los Estados Unidos y varios países de la Europa Occidental se encuentran en el camino de la segunda violación de las normas internacionales, en su plan de bombardear unilateralmente Irán para destruir sus estaciones nucleares.


Un funcionario de las Naciones Unidas al ser consultado por esta posibilidad, su respuesta fue la siguiente: “Naciones Unidas no posee ningún antecedente oficial respecto a que los EEUU haya adoptado una decisión unilateral de destruir en Irán las estaciones nucleares con ataques aéreos usando poder bélico nuclear”. Fue la información escueta entregada en forma personal y no oficial por un funcionario de la organización.

Cuesta creer que en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el tema del plan estadounidense de bombardear Irán no esté siendo abordado. Si fuera así, el mundo pronto será testigo por segunda vez en menos de cuatro años, de una decisión unilateral de los EEUU y un grupo de aliados, rompiendo todas las normas internacionales establecidas, incluyendo la de las armas de destrucción masiva. En todo caso ni la tesis del ataque preventivo tiene validez, porque Irán tiene pactos de cooperación con el Gobierno de Irak, y los vínculos con Al queda es otra tesis que no se sostiene.

El plan no es nuevo, solo que reabre la inminencia del ataque, al mismo tiempo que se detecta una comunidad internacional –equivocadamente llamada así por cierto- bajo una incomprensible pasividad. En el fondo el conglomerado de naciones no es una comunidad, y estas crisis (Irak con Irán) lo comprueban. Como resultado, no hay contención a la política exterior republicana, y los esfuerzos de China y Rusia son aislados. La información que Der Spiegel, The Washington Post, The New Yorker, por citar algunas fuentes, han difundido en diversas versiones de este plan, forma parte del compacto mediático del clima internacional que precede al hecho.

“Es la forma en que la actual administración de George W. Bush ha obtenido el apoyo de importantes sectores en los EEUU. “ The “Bush Revolution”, la revolución Bush, en política internacional: hacer lo que se dice que se debe hacer”, nos dice una fuente consultada en los EEUU. “ La popularidad de Bush que está muy golpeada por los de Irak, sube de inmediato con un ataque a Irán. Eso se ha medido”. Agrega.

Regreso del realismo agresivo

El Profesor Jack Snyder en un seminal artículo en Foreign Policy de noviembre/diciembre 2004, en un plano más amplio apunta a la fragilidad conceptual de las escuelas de pensamiento en política internacional después de la invasión a Irak. Cuestiona las rigideces de la taxonomía académica, avalando – sin aprobar- el peso específico del pragmatismo de la Casa Blanca, en hacer lo que aparece impracticable.

Por su parte el analista Shibashis Chatterjee, en la revista india Economic and Political Weekly (diciembre 2005) plantea el resurgimiento del “realismo agresivo”, en oposición al “realismo defensivo” en la política internacional de la Casa Blanca. El hace ver cómo se impone el anterior realismo, en un momento de regresión universal de la postura contra la hegemonía estadounidense.

El estilo de realismo agresivo de la administración Bush tiene adeptos en Europa y en los más altos niveles. La vencedora Merkel en Alemania , el apenas derrotado Berlusconi en Italia, los parlamentos danés y noruego, el partido de Aznar en España, gran parte de la centro derecha francesa, y todo el sector laborista que aun apoya a Tony Blair en Gran Bretaña, son partidarios de este realismo. Vastos sectores de los políticos que gobiernan en Japón, apoyan esta política que ha patentado Bush) de “hacer lo que se dice que se va a hacer”, en cuanto a enfrentar el terrorismo y el peligro de regímenes fundamentalistas.

En América latina también hay adeptos a esta política del “realismo agresivo”, en los movimientos de oposición a Lula, Kirchner, y particularmente a Chávez, dentro de los cuáles se cruzan los intereses de las transnacionales que apoyaron el proceso del reciclaje de las economías a partir del ajuste de los años 80.

Si uno indaga en políticos chilenos que apoyaban la invasión a Irak en el debate previo, hay vastos sectores que se acoplan a esta tesis del realismo agresivo. Como el unilateralismo no es políticamente correcto en algunos sectores, no es extraño que pocos se sumen públicamente al coro de invadir Irán, sobretodo por el desastre de la ocupación en Irak. Sin embargo, basta con que Francia o Alemania estén convencidos de que la intervención militar es la única salida, el coro latinoamericano se sumará, con excepción de las aves raras en extinción que puedan aparecer en la región.

En los números de la revista chilena Capital de marzo 2003, se destaca un artículo emblemático: “El cuento del tío” enfatizando que el gobierno de Hussein, sí poseía las armas de destrucción masiva, y sosteniendo que Chile debía sumarse a la invasión.

Nuevo test con intervencionismo del pasado

Un ataque nuclear limitado en Irán sería el gran test para la política internacional y para el Gobierno del Presidente GW Bush, en el sentido de que por segunda vez existe la posibilidad de transgredir acuerdos internacionales, sin que haya una oposición determinante, y con la posibilidad de que la decisión de atacar quede sin sanción.

Hasta el momento, la posición de China y de Rusia es adversa a las medidas extremas en Irán, sin embargo la posición de Europa Occidental reflejada muchas veces en lo que transmite la OTAN, es ambigua.

Aunque Jack Straw, el canciller británico, ha insistido en que intervenir militarmente Irán es “nuts”, (en la jerga inglesa es una forma suave de decir “estupidez”), el pragmatismo realista de Straw es conocido. A la hora de arrestar o soltar a Pinochet lo hizo sin más trámite. En el debate sobre las armas químicas en Irak, apoyó a Blair y la invasión.

La situación respecto a Irán tiende por el momento hacia una crisis internacional “suave”, pero cuya tensión aumentará hasta transformarse en el punto deseado por los EEUU y una Alianza Occidental que se afianza en torno a: primero contener las ambiciones nucleares del Gobierno iraní encabezado por el Presidente Ahmehdinejad; y segundo derrocar el gobierno producto de la presión, o el ataque.

La agenda está cruzada por este doble objetivo y donde el más saliente y prioritario es el cambio de régimen. Concepto de moda insertado en la lucha internacional contra el terrorismo, y que en el caso de Irán cobra vida.

Como el argumento de la desnuclearización de Irán es débil, desde ya se ha escrito lo suficiente sobre el absurdo de que los equilibrios bélicos nucleares en la zona atraviesen por impedir que Irán tenga su bomba, la excusa real para atacar Irán son los vínculos con Al Queda. La acusación no es materia del Consejo de Seguridad, que se conozca públicamente, y de que Irán respalda el terrorismo en Irak bombardeando lugares sagrados shiitas, aún manteniendo relaciones de cooperación con el Gobierno Iraquí, parece incomprensible, pero es la tesis de una nueva alianza Occidental que abogaría por intervenir militarmente en Irán.

Fuentes periodísticas de varios países de la zona del Golfo dan el ataque a Irán como una decisión consumada. “Solo se está esperando o fabricando el pretexto preciso o la acumulación de argumentos; cualquier vía que sea la más expedita”. El grueso de periódicos europeos que se consultan, insiste en que aún falta mucho tiempo para la intervención militar y postulan la vía de la negociación. Es notable cómo las diferencias de enfoques entre la prensa occidental y la árabe, responden a tácticas de una guerra que, digámoslo sin eufemismos, ya empezó, y que ahora se da en el plano de la propaganda y las simpatías públicas.

Este cruce de objetivos respecto a Irán, y en la agenda internacional de las potencias que forman el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, no tiene la acogida en Rusia y China, ni tampoco en el Secretariado de Naciones Unidas. En una reciente entrevista concedida a un medio electrónico, (El Mostrador), el Secretario General Adjunto para Comunicaciones e Información Pública, de la ONU Shashi Tharoor, expresaba que la posición de la ONU no es “patrocinar cambios de regímenes”, y respecto a Irán decía con claridad que la ONU no daría su aprobación al cambio de régimen. Que el tema de Irán debía seguir el curso de la investigación, y la negociación.

La presión para alterar esta posición en Naciones Unidas dependerá de China y Rusia, para contener la avalancha de una alianza transatlántica que intenta reforzarse en torno al tema de Irán. Este proceso cuenta ahora con el apoyo de Alemania con un Gobierno en el camino de la rectificación de su desvío por oponerse a la invasión a Irak.

Los argumentos para hacer prevalecer dentro de la ONU la doctrina del cambio de régimen en Irán, tendrán que ser más contundentes de lo que el estudio profundo de la experiencia en Irak ha demostrado. El resto de la llamada comunidad internacional, más allá de los países con poder a veto dentro del Consejo de Seguridad tienen la palabra. Si la actual administración republicana tiene ambiciones de hacer prevalecer la hegemonía estadounidense, un ataque nuclear quirúrgico a las instalaciones nucleares de Irán no es eficiente en el largo plazo. La tesis del “realismo agresivo”, es de corta vida, como se experimentó en las desastrosas intervenciones de los años 60,70 y 80, que aún expande sus efectos en Asia, Africa y América Latina.

Se desprende ese hedor de la actual política exterior de los EEUU en el medio oriente y en Irán, mientras, la llamada “comunidad internacional” exhibe un grado de pasividad aún mayor que el expresado cuando se preparaba la invasión a Irak.
Publicado por sonia_soler @ 1:26  | IRAN
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