miércoles, 17 de mayo de 2006
Maitte Marrero

Guatemala, 17 may (PL) Carlos y Walter Tzic nunca se van a olvidar de Cuba, donde dejaron atrás una infancia perdida entre las sombras que nublaban sus ojos a causa de una catarata congénita.

Estos hermanitos, de 10 y 8 años cada uno, regresaron hace 15 días a su país después de recuperar parcialmente la visión gracias a los beneficios de la Operación Milagro, que hoy llega a cinco departamentos guatemaltecos de forma gratuita.

"Volveremos a Cuba para operarnos el otro ojo", dice contento Carlos, quien asegura que en la Isla recibió mucho cariño y "me trataron como nunca nadie me había tratado".

"Todo excelente, y quiero agradecerle a los doctores porque nunca voy a olvidarme de ese país", afirma mientras el oftalmólogo Alexander Pérez comprueba en la consulta de postoperatorio que la cirugía fue un éxito.

"No tuve nada de miedo y cuando me quitaron la venda me sentí bien feliz porque miré a la enfermera, muy bonita y cariñosa", cuenta Walter y sonríe con picardía.

Cuando hace dos meses Carlos y Walter llegaron a la consulta en el centro de salud de Totonicapán, en el altiplano guatemalteco, iban aferrados a la mano de su padre porque apenas podían distinguir las figuras.

Del municipio San Cristóbal viajaron al departamento cabecera cuando les avisaron que doctores cubanos estaban dando consulta oftalmológica gratuita como parte de la Operación Milagro que ya se extiende a 25 países de América Latina y el Caribe.

Carlos y Walter habían dejado de ir a la escuela porque regresaban llorando al no poder leer el pizarrón, y cuando hacían las tareas tenían que ponerse los libros casi pegados a sus ojos para distinguir las letras.

Sus juegos estaban limitados a la vigilancia materna o paterna pues siempre tenían el temor de que se cayeran, golpearan o rodaran por el barranco cercano a su casa.

Hoy Juan Tzic y Erlinda Consuelo, sus padres, muestran una sonrisa que difícilmente se borrará de sus rostros, cuando ven los cambios en el comportamiento de los niños y su alegría.

En Cuba no sólo recuperaron la visión sino que ganaron una familia: médicos, enfermeras, trabajadores sociales, pacientes de otros países que como ellos, "muy pobres", recobran la esperanza y comprueban el poder de la solidaridad entre los pueblos sin pedir nada a cambio.

"Como dicen mis hijos -afirma Juan- de Cuba nunca nos vamos a olvidar. Mi agradecimiento es muy grande y este viaje es lo más lindo que hemos vivido"

"Gracias al gobierno cubano por pensar en nosotros y mandar esta ayuda pues nunca hubiéramos tenido el dinero para esa operación. Carlos y Walter ya pueden ver, escribir, jugar sin tener la preocupación de que se harán daño.

"Mi corazón se siente gozoso por ver un país donde hay tanto amor para dar. Eso fue lo que vivimos y venimos a contar en nuestra patria, donde desgraciadamente nos sentimos muy abandonados", dice.

Carlos y Walter volverán a Cuba en unos meses para una segunda operación. Al igual que otros cientos de guatemaltecos comprueban que el programa cubano-venezolano Operación Milagro defiende el derecho a la salud de los pueblos sin importar intereses políticos, condición social, raza o edad.



mgt/car/mmc
Publicado por sonia_soler @ 13:05  | Guatemala
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