miércoles, 17 de mayo de 2006
Isabel Soto Mayedo

Redacción Central, (PL) Unir a los haitianos, ricos y pobres, y reorientar a esa nación caribeña por los caminos democráticos constituyen algunos de los principales desafíos que asumió hoy el presidente René Preval.

Mi meta es unir a todos los haitianos. No podemos tener éxito si seguimos peleándonos, definió el ex mandatario (1996-2001), quien retornó a la silla presidencial en un entorno marcado por una insuperable depauperación.

La primera nación independiente de América, que inspiró las luchas contra el dominio colonial en el continente, sufrió durante el siglo XX un terrible desgaste por efecto de dictaduras, golpes militares, revueltas e intervenciones armadas desde Estados Unidos.

Como resultado, la división entre los distintos sectores se adueñó de la sociedad haitiana, lo cual obligará a Preval a repensar estrategias para encausar los destinos de la nación.

Escenario de múltiples hechos violentos a partir de la deposición y secuestro del ex presidente constitucional Jean Bertránd Aristide, en febrero de 2004, Haití clasifica como el territorio más empobrecido del hemisferio.

Esto se traduce en la muerte de 117 bebés por cada mil nacidos vivos, la orfandad de 200 mil por la expansión de enfermedades mortales como e1 Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, o el alejamiento de las aulas de casi el 45 por ciento de los infantes en edad escolar, entre otros males sociales.

Desde que Aristide fue obligado a dejar el poder, ese país estuvo administrado por un gobierno interino impuesto por las fuerzas militares de la Organización de Naciones Unidas.

Pero el ganador en las conflictivas elecciones del pasado 7 de febrero, de 63 años de edad, es considerado un demócrata de buena fe y un verdadero hombre de estado.

Preval es el único presidente en la historia haitiana que ganó el derecho a ejercer el gobierno y lo pasó a su sucesor de manera democrática, luego de cumplir el período establecido para su administración.

En los días previos a recuperar la banda presidencial por segunda vez, éste comenzó a estructurar una alianza en el parlamento y solicitó a los gobiernos del mundo aumentar la ayuda para el desarrollo del país.

Analistas consideran que el sombrío panorama social de Haití, derivado de décadas de inestabilidad sólo podrá ser revertido en correspondencia con la cooperación internacional.

Las conversaciones del fundador del partido La Esperanza con mandatarios de otras naciones redundaron en el establecimiento de contratos de ayuda, favorables a sus proyectos populares de gobierno, como el concertado con su homólogo venezolano, Hugo Chávez.

El líder de la Revolución Bolivariana se comprometió a proveer a Haití de petróleo en un precio mucho más asequible que el vigente en el mercado internacional de esa importante fuente de energía y sus derivados.

Preval prometió a sus electores reunificar a la fracturada sociedad haitiana y restaurar la paz desvanecida después de los sucesos de febrero de 2004.

Más, convertido en presidente, tiene que destinar fuerzas también al combate contra la desmedida corrupción estatal y al rescate de la tranquilidad ciudadana, sobre todo en aquellas zonas del país que aún están controladas por bandas criminales.

Otro de los desafíos más fuertes será la reconstrucción del sistema judicial de ese territorio de La Española, donde los criminales gozan de total impunidad y permanecen en las calles.

Para solucionar los principales problemas que enfrenta la nación haitiana y cumplir con los fundamentos básicos de su plan de gobierno, Preval tendrá que lidiar además con una fuerte oposición política y legisladores de 16 partidos.

En esa plataforma programática se incluyen la construcción de las instituciones, el crecimiento económico, la justicia social, la seguridad y la cooperación internacional.


mgt/ism
Publicado por sonia_soler @ 13:18  | HAITÌ
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