TeleSUR / 07/08/2006
Álvaro Uribe asumirá su segundo mandato como gobernante colombiano en medio de una escalada de violencia
En medio de una escalada de violencia y bajo fuertes medidas de seguridad, Álvaro Uribe tomará posesión como presidente reelecto de Colombia para el período 2006-2010, en una ceremonia a la que prevén que asista una decena de dignatarios.
El acto oficial se efectuará en el Capitolio Nacional después de un almuerzo que sostendrá Uribe en la Casa de Nariño con los invitados espaciales, entre los que se encuentran previstos los gobernantes de Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú, México y el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, según reportan agencias internacionales de noticias.
También está pautada la asistencia de los vicepresidentes de Cuba, Venezuela, Argentina y Uruguay, de acuerdo con las fuentes internacionales.
Tras el juramento e imposición de la banda presidencial a Uribe, se tomará juramento a Francisco Santos como vicepresidente de Colombia, y se tienen pautadas unas palabras del presidente del Congreso, Dilian Francisca Toro.
Para resguardar la seguridad de Uribe y los invitados especiales, las autoridades colombianas han dispuesto desde el pasado miércoles un dispositivo de seguridad con la participación de 30 mil efectivos de la policía y el Ejército, apoyados por helicópteros que sobrevolarán Bogotá, destacan las agencias internacionales de noticias.
Con estas medidas, el Gobierno colombiano intenta evitar cualquier nuevo hecho de violencia, luego de que en la última semana se ha registrado una escalada que ha dejado 15 militares, seis erradicadores de coca y dos civiles muertos, además de 21 soldados heridos en la propia capital.
Además de la militarización de Bogotá, la más grande desplegada hasta ahora en tomas de posesión, las autoridades han efectuado un asedio a los grupos insurgentes, a los que el Gobierno les ha atribuido los últimos sucesos de violencia, los que supuestamente forman parte de una campaña para sabotear los actos en que Uribe asumirá el poder.
Las medidas de seguridad también incluyen la prohibición del consumo de licores y el porte de armas.
En Bogotá, de acuerdo al comandante de la policía, Luis Alberto Gómez, en los últimos días han sido detenidas 270 personas por diversas razones.
Las autoridades también habilitaron líneas telefónicas antiterrorismo, gratuitas desde cualquier punto del país, las 24 horas del día.
Aunque el gobernante colombiano había prometido hace cuatro años derrotar a los grupos insurgentes, en esta ocasión teme que se repitan los hechos que se registraron en su anterior toma de posesión, cuando fueron lanzados varios morteros que, sin embargo, no impactaron en el sitio del acto oficial.
Tras su elección, el pasado 27 de mayo, Uribe dijo que se encontraba dispuesto a buscar un diálogo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), especialmente sobre el canje humanitario de insurgentes presos por políticos, policías y políticos que el grupo mantiene retenidos.
Uribe llegó por segunda vez a la Jefatura de Estado después de una reforma constitucional que restableció la posibilidad de la reelección presidencial.
Cuenta en este nuevo período con una mayoría en el Congreso suficiente para la aprobación de reformas legales y constitucionales, según reseñan los medios colombianos.
Para este nuevo período ha prometido finalizar las tareas iniciadas desde 2002.
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