Por: Prensa Latina (PL)
Fecha de publicación: 07/08/06
Caracas, 7 ago (PL) Venezuela avanza hoy hacia las elecciones presidenciales del próximo diciembre con muchas incógnitas y la gran certeza del respaldo popular mayoritario al presidente Hugo Chávez.
El apoyo del Jefe de Estado, que según encuestas es del 55 por ciento y de acuerdo con su comando de campaña puede llegar al 70-80 por ciento, contrasta con el desconocimiento de quién o quiénes serán los candidatos opositores.
El intento de realizar elecciones primarias, al estilo de los partidos estadounidenses, para determinar una candidatura única, se difuminó en un contexto opositor de desavenencias e inconsistencias.
El intento de elegir un solo aspirante se centra ahora en la decisión que deben tomar Manuel Rosales, gobernador de Zulia y dirigente del partido Un Nuevo Tiempo, y Julio Borges, del partido Primero Justicia, autodefinido de centroderecha.
La incógnita debe ser develada esta semana, ante la cercanía de los comicios y el comienzo de la campaña de los partidarios de Chávez, a quien apoyan su Movimiento V República y los partidos Patria para Todos, Podemos y Comunista, entre otros.
Al enigma se suma la figura de Benjamín Rausseo, un humorista y empresario conocido como El Conde del Guácharo, que presentó su candidatura y dice tener el 28 por ciento de apoyo, lo que de ser cierto lo convertiría en el opositor de mayor peso.
Sondeos de diversas empresas atribuyen a todos los candidatos opositores -antes de la presentación de Rausseo- un total de 19 por ciento de intención del voto, pero El Conde no ha especificado la fuente sobre la cual basa sus estimados de apoyo electoral.
Más allá de opciones de opositores, que parecen muy reducidas, en medios oficiales y políticos venezolanos una pregunta que aflora con frecuencia es si los políticos que retan a Chávez estarán dispuestos a llegar hasta el final.
Para algunas autoridades como el presidente del parlamento, Nicolás Maduro, el verdadero proyecto opositor diseñado en Estados Unidos es el de la abstención, con la retirada de todos los candidatos cuando se acerque la fecha de las elecciones.
El proyecto implicaría primero acusaciones al Consejo Nacional Electoral para justificar una presunta ausencia de limpieza del proceso y hacer ver a Chávez después como un presidente antidemocrático, elegido sin oposición.
De esta forma, la fortaleza de Chávez unida a las pugnas e indecisiones de la oposición crean un panorama electoral en Venezuela que está claro para las fuerzas a favor de la reelección, mientras en la trinchera opuesta nada parece seguro.
¿Abstención o contienda?, ¿división o candidatura única?, ¿seriedad o burla? interrogantes que deben responderse en las próximas semanas durante la campaña electoral hasta el 3 de diciembre, cuando deben votar 16,3 millones de venezolanos.