Con motivo al Día del Periodista
El pueblo celebra el rescate del espectro radioeléctrico
La Revolución Bolivariana ha promovido la construcción de un nuevo modelo comunicacional sustentado en la democratización del espectro radioeléctrico, el cual garantiza la participación popular y mayoritaria en el ejercicio de la libertad de expresión en Venezuela.
Hoy 27 de Junio cuando se celebra el Día Nacional del Periodista, el Foro Itinerante de Participación Popular y Periodistas por la Verdad, junto al pueblo venezolano, celebran en grande desde la Plaza Bolívar de Caracas, la democratización del espectro radioeléctrico y la plena libertad de expresión que existe en Venezuela.
En esta concentración, estuvo presente la primera vicepresidenta de la Asamblea Nacional y también periodista, Desirée Santos Amaral, quien afirmó que en Venezuela se garantiza la libertad de expresión: “Tenemos como decirle al mundo que en Venezuela sí hay libertad de expresión y garantías constitucionales…Hoy tenemos una Constitución Bolivariana de Venezuela que contiene más de nueve artículos referidos a la defensa de los derechos de la comunicación; esto lo logramos los periodistas agrupados en un organismo llamado Periodistas con la Constituyente, convocado por el Colegio Nacional de Periodistas de Caracas” argumentó Santos Amaral.
Por su parte, el ex vicepresidente de la República Bolivariana de Venezuela y periodista José Vicente Rangel, también estuvo presente en esta concentración donde manifestó su respaldo a los periodistas democráticos y revolucionarios de este país.
“Ahora si estamos luchando por la verdadera libertad de expresión a través de los medios comunitarios…Esta batalla es global, la verdad está con nosotros… No hay país en el mundo donde halla mayor libertad de expresión y donde la libertad sea culto para los gobernantes”.
Según refiere el documento Políticas de Democratización de la Comunicación en Venezuela, del Ministerio del Poder Popular para las Telecomunicaciones e Informática, en apenas seis años se han abierto más de 28 medios comunitarios televisivos, en señal UHF, y 167 radioemisoras comunitarias en señal FM en todo el país.
Estas medidas también han beneficiado al sector privado, con o sin fines de lucro. En este sector se ha permitido el nacimiento de 16 televisoras en señal UHF y 75 radioemisoras en señal FM, durante el mismo período, según el documento antes citado.
Muchas han sido las voces de quienes han atestiguado, tanto en el país como en el exterior, que el ejercicio del derecho universal a la libre expresión está plenamente garantizado en Venezuela.
Estas opiniones no sólo provienen de organizaciones gremiales como Periodistas por la Verdad, el Foro Itinerante de Participación Popular, la Asociación Nacional de Medios Comunitarios, Libres y Alternativos y el Frente Revolucionario de Trabajadores y Trabajadoras para la Comunicación, además de medios internáuticos, entre los que se encuentra Aporrea.org.
De la misma manera, importantes personalidades se han pronunciado al respecto, dando fe de que nunca como hoy los venezolanos habían disfrutado de tan importante garantía democrática.
No obstante, los representantes opositores de la derecha venezolana, encabezada por los dueños de las empresas privadas de comunicación más rentables del país, continúan difundiendo lo contrario a través de sus grandes maquinarias mediáticas.
Lo hacen a través de intensas y largas jornadas de programas televisivos y radiales en los que se transmiten foros, entrevistas y hasta eventos públicos sin ningún tipo de restricciones y en pleno ejercicio de la libertad de expresión.
Los grandes medios impresos también han asumido esta posición. Aunque ya no viven el silencio forzado de los funcionarios de «lápiz rojo», quienes con sus «visitas» amedrentaban a los redactores durante la IV República, las empresas siguen insistiendo en la idea de que en Venezuela peligra el derecho consagrado en la Constitución de la República.
La batalla por la expresión
«El hecho de que se diga que en Venezuela no hay libertad de expresión es como negar que el sol sale todos los días. Sólo una persona que no vea los periódicos y la televisión nacionales podría dudarlo», dijo la periodista y docente jubilada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Olga Dragnic.
La también ganadora de la mención especial del Premio Nacional de Periodismo 2007 explicó que el concepto de libertad de expresión proviene del primer valor libertario que la teoría política comenzó a manejar, desde el siglo XVII, cuando se luchaba en Europa contra la tiranía de la Iglesia católica y su Inquisición por la libertad de pensamiento.
«Cuando ese valor primario se superó se dio paso a la batalla por la expresión. Eso quiere decir que el hombre no sólo quiso tener el derecho a pensar, sino a expresar sin temores lo que pensaba», resaltó.
La profesora recordó que en la actualidad el término libertad de expresión es utilizado por cierto tipo de organismos internacionales como medida para determinar si el gobierno de un país es o no democrático.
También sostuvo que es un deber de los medios de comunicación hacer llegar a los ciudadanos una información adecuada y equilibrada para que éstos puedan formarse su propia opinión sobre cualquier hecho.
«Sólo ven si el gobierno de un país restringe o permite que los medios ejerzan ese derecho, pero ninguna organización, entiéndase Periodistas Sin Fronteras (PSF) o Human Rights Watch (HRW), se ocupa de determinar si esos medios cumplen con uno de los derechos que se deriva de la libertad de expresión: aquel derecho que tienen los ciudadanos de recibir una información adecuada y equilibrada para formarse su propia opinión sobre cualquier hecho. Los medios de comunicación están obligados a cumplir con este factor», destacó.
Consideró que la única forma en que tanto los medios como los periodistas logren responder a esta importante función social es presentando siempre las dos o más caras de una noticia, puesto que sólo así se puede garantizar que los receptores tomarán sus decisiones como ciudadanos sin influencias de los medios.
«Para ello, el Gobierno debe permitir el imprescindible acceso a las fuentes de información. De esto se quejan muchos periodistas de ciertos medios de comunicación privados. Si no hay este acceso no hay forma de garantizar una información equilibrada», agregó.
Alta politización
Para la socióloga e investigadora, Mariclén Stelling, en Venezuela hay «plena garantía de la libertad de expresión en y a través de los medios de comunicación», pero advirtió que la politización de éstos podría afectar este derecho.
«No es lo mismo defender una postura en un medio de comunicación central a hacerlo en uno que defiende a ultranza a un determinado sector político. Esto conlleva la restricción al derecho a la información de los venezolanos, porque todas las noticias pasan, inequívocamente, por el tamiz político que definen, tanto los medios afectos al gobierno como a los de la oposición», subrayó.
Éstas son parte de las conclusiones de los estudios realizados en todo el espectro comunicacional por el Observatorio de Medios, capítulo Venezuela, órgano que coordina la también docente de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab).
Stelling se refirió a la medida del Ejecutivo Nacional de no renovar la concesión al canal televisivo del emporio 1 Broadcasting Caracas (1BC) para crear en su lugar una nueva Televisora Venezolana Social de servicio público (TVes).
Dijo que la decisión está plenamente ajustada a las normas legales vigentes, pero expresó su desacuerdo con los procedimientos que se utilizaron para anunciarla.
Sin embargo, la socióloga también enfatizó que esta empresa no cumplió con su papel de educar a los ciudadanos, lo cual cataloga como un deber de los medios de comunicación social, además ratificó que en esta falta han incurrido no sólo la televisora propiedad del grupo 1BC, sino el resto de los medios televisivos del país.
De igual forma, estimó «difícil» lograr que los medios de comunicación privados, tal y como están concebidos en la actualidad, estén al servicio del pueblo venezolano en 100%.
«Esto sucede porque son unos medios que nacieron durante un modelo capitalista, en el cual se imponía el darwinismo social y en una época en la que había una sobrevaloración de lo externo y, sobre todo, del neoliberalismo. En este tipo de medios, los intereses económicos siempre se imponen a los intereses comunicacionales», aseveró.
Para la profesora Stelling, el conflicto por la no renovación de la concesión a la televisora del grupo económico trasciende a ello, puesto que se ha convertido en «una batalla más amplia que refiere a la construcción de un nuevo modelo social, político, ético y valorativo de país en el que este tipo de medios no caben, porque fueron creados en una época totalmente distinta».
El feudo Granier-Phelps En torno al tema 1BC, Olga Dragnic fue enfática al precisar que el hecho de que no se le haya renovado la licencia al emporio 1BC no representa un ataque contra el derecho a la libertad de expresión, garantizado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
«Me parece increíble que se haya formado todo este revuelo por el fin de una concesión que, por más de 50 años, ha estado en poder de una sola familia. Más sorprendente aún es que haya gente que identifique la existencia o no de la libertad de expresión por la permanencia de un feudo que consiguió el viejo Phelps, con sus relaciones, cuando era un poder aquí en Venezuela», argumentó.
De esta manera, la docente universitaria se refirió al creador de las empresas 1BC, el estadounidense William H. Phelps, quien llegó a Venezuela durante las primeras décadas del siglo XX y al fallecer dejó como herencia a su familia una de las empresas más poderosas del país.
Actualmente, los accionistas principales del grupo 1BC son Peter Bottome y Dorothy Phelps, esposa de Marcel Granier.
También alegó que Human Rights Watch y Periodistas Sin Fronteras, incluso algunos representantes de la Organización de Estados Americanos (OEA), «han instalado la creencia de que la existencia de poderosos grupos económicos en el sector mediático es una garantía de la libertad de expresión».
Agregó que esa situación no sólo sucede en Venezuela, sino en el resto del mundo, lo cual ha favorecido a la «configuración de una estructura monopólica y oligopólica de los medios que cada día se torna más global y, por ende, menos democrática».
Leaniset Noguera/VTV/ ABN