Unos 700 mil palestinos fueron forzados a abandonar sus hogares en 1948 para que el naciente Estado de Israel pudiera instalarse.
''Nakba'': 60 años de tragedia del pueblo palestino
TeleSUR _ 08/05/08 - 07:58 CCS
Hace 60 años Israel desterró al pueblo palestino para fundar un Estado independiente, algo que los palestinos recuerdan como ''Nakba'' o la ''Tragedia''.
A partir de esta semana Israel celebra con fuegos artificiales y conciertos los sesenta años de su nacimiento como Estado independiente. Sin embargo, al otro lado de la frontera los palestinos lamentan esta fecha en el "Nakba" o "Tragedia", la misma que los marcó como un pueblo sin identidad ni territorio.
La historia del Nakba comenzó el 29 de noviembre de 1947, cuando la Asamblea General de la ONU, durante su II Período de Sesiones, aprobó la Resolución 181, que estableció la partición de la Palestina histórica en un Estado judío, al que se le adjudicó 55 por ciento de las tierras y uno árabe con las restantes.
El debate en torno a la partición de Palestina fue turbulento, lleno de presiones y maniobras, pero al final fue aprobada la resolución por votación de 33 países a favor, 13 en contra y 10 abstenciones, entre éstas la de Argentina, según datos históricos.
Este acuerdo pretendía poner fin a un complicado y sangriento proceso que se inició mucho antes.
En 1917, el Reino Unido, como potencia gobernante y en un disimulado intento de asegurar sus intereses colonialistas en el Oriente Medio, favoreció la creación de lo que llamó un Hogar Nacional para el pueblo judío, mediante el documento conocido como Declaración de Balfour.
El 15 de mayo de 1948 se creó el Estado de Israel, que se apropió del 78 por ciento del territorio y comenzó una escalada de violaciones al derecho internacional, que persiste en los últimos 60 años.
La expansión territorial israelí implicó la destrucción de 418 aldeas y ciudades palestinas, y el 60 por ciento de la población fue expulsada y convertida en refugiados, que hoy suman más de 4,5 millones, según las Naciones Unidas.
El desalojo fue llevado a cabo con extrema violencia por el Ejército israelí y provocó el éxodo masivo de palestinos de una población total de un millón 300 personas que vivían en la entonces Palestina bajo dominio británico.
Además, fuera de las fronteras en los vecinos Líbano, Siria y Jordania hay dos millones y medio más de personas en calidad de refugiados.
"En 1948 confluyeron el momento más perverso y el más glorioso", explica el historiador israelí Ilán Pappe, quien denuncia en sus ensayos que los líderes judíos trataron de llevar a cabo una limpieza étnica de los nativos palestinos.
Tristes recuerdos
Jamal Al-Roumi, un profesor árabe de 51 años que vive en el campo de refugiados de al-Amari, en Ramala, ve desde su casa como cada año en la colonia de Pesagot, establecida en 1981 en la colina vecina, se lanzan fuegos artificiales y se escuchan gritos y risas de celebración.
"Cada año veo las celebraciones y los fuegos artificiales con ocasión de las fiestas de la independencia. Y cada vez vuelve a mi mente el recuerdo de mis padres que en 1947 abandonaron nuestra tierra en Lod", cerca de Tel Aviv, relata.
"Lanzan fuegos artificiales frente a nuestro campo para provocarnos. Lo saben, y lo hacen adrede", agrega Abdel Nasser Bayid, de 41 años, otro habitante del campo de refugiados.
Margalit es una palestina cuya familia judía convivió en Palestina por más de mil años, junto a otras religiones. Todavía conserva su religión judía y su cultura árabe.
"Vivíamos sin importar la religión, trabajábamos las tierras, los cultivos juntos, nos ayudábamos unos a otros, no había diferencia", recuerda.
El israelí Auri Mazar, también relata una época idílica, cuando musulmanes y judíos convivían "como una sola familia".
"En el tiempo de mis abuelos recuerdo una vida tranquila, musulmanes y judíos vivíamos como una sola familia, una hermandad, hasta el conflicto árabe israelí de 1948", comenta.
Pero la esperanza de volver a sus tierras nunca muere. Algunas familias conservan colgadas de sus puertas una llave, que simboliza el retorno de los refugiados a su tierra, un derecho reconocido por la ONU pero cuya aplicación nunca ha sido planteada en los procesos de negociación de paz entre Israel y Palestina.
La Nakba se recuerda oficialmente cada 15 de mayo desde 1998, el mismo día en el que en 1948 Israel se declaró independiente, según el calendario gregoriano.
Sin embargo, esta fecha varía en el calendario judío, que sigue al sol y a la luna. Este año cae 8 de mayo.
Una de las tragedias que más se rememora es la de la masacre de Deir Yassin, en la que milicias judías asesinaron a sangre fría en tres días de abril de 1948 a más de cien habitantes de ese poblado, ubicado a las afueras de Jerusalén.
Estas milicias después se unificaron y se convirtieron en el Ejército de Israel, responsable a diario de la muerte de cientos de personas, entre mujeres, niños, ancianos y milicianos de la resistencia.
Pero como para terminar de rellenar la tragedia, el presidente mundial del derechista partido israelí Likud, Danny Danon, pidió al ministro de Seguridad Interior, Avi Dichter, que prohíba las procesiones pautadas por los palestinos para el Nakba.
Para el líder conservador el propósito de las marchas es "oponerse e incitar la violencia contra el Estado", y que se trata de un "deliberado y subversivo" desafío de los dirigentes árabes contra la existencia del Estado de Israel.
TeleSUR - Agencia Judía de Noticias - Efe - Afp / mm - MC