ENTRE EL FIN DEL MUNDO Y UN NUEVO GOBIERNO, OTRO MUNDO ES POSIBLE.
* J.A. Morasan, Licenciado en Relaciones Internacionales. Autor del libro: Ni neoliberalismo ni más muerte, ‘solo revolución’.
“El mundo de odio y materialismo terminará el sábado 22 de de diciembre del año 2012 y con ello el final del miedo, en este día la humanidad tendrá que escoger entre desaparecer como especie pensante que amenaza con destruir el planeta o evolucionar hacia la integración armónica con todo el universo…” (Fragmento de la Primera Profecía Maya. Rev. Formarse, Internet 2008).
J.A. Morasan*
Entre los planteamientos del virtual candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, el Senador Barack Obama, encontramos que de ser elegido privilegiara la diplomacia en las relaciones con el mundo y la negociación como medio para la solución de los conflictos, es decir, que restaurara los fundamentos esenciales para el funcionamiento efectivo de la democracia.
Como todos sabemos, la actuación de los gobernantes no siempre se ajusta al sentir y pensar de sus gobernados y menos al interés general, sino a intereses sectarios, en función del poder político – económico, utilizando todo tipo de recursos para satisfacer sus propósitos.
Ahora mismo, en la cuspide del empobrecimiento globalizado resultante del modelo neoliberal, el mundo se enfrenta a un proceso de recesion y una hambruna generalizada, producto de decisiones descabelladas e inmorales, pero sobre todo de la voracidad sin limites de personas y grupos de interés, que cuentan con el apoyo incondicional de gobiernos dictatoriales e inescrupulosos, caracterizados como depredadores de la humanidad y de sus recursos.
Por ello resulta alentador escuchar del futuro presidente de la primera potencia mundial tales razonamientos, que asimilan la mentalidad mayoritaria del pueblo estadounidense y de muchos otros pueblos del mundo, amantes de la libertad, del
respeto a las leyes, que valoran la responsabilidad personal, la compasion y la verdad; aunque en no pocos casos su afan sin tregua por la supervivencia o el control sicologico ejercido por los medios de comunicación, les impide elegir a los dirigentes idóneos.
El pueblo estadounidense ha avalado los propósitos de cambio proclamados por el Senador Obama y ha demostrado su disposición a revolucionar una vez mas la historia eligiéndolo en Noviembre como el primer presidente afroamericano de este gran pais, hacia la instauración de un liderazgo de nuevo tipo que ponga fin a los desastres humanitarios desatados a la fecha en diversos puntos del planeta, particularmente sobre el Medio Oriente y Africa, a fin de rectificar las flagrantes violaciones a las leyes divinas y humanas, el desprecio al orden jurídico internacional y las restricciones al ejercicio de los derechos civiles.
Eso conllevaría a neutralizar las amenazas de nuevas agresiones, cuyos efectos como ya se ha podido constatar, no solo dañan a los pueblos agredidos sino a la humanidad entera, pudiendo convertirse en detonantes de una conflagración de
mayores proporciones y llevar a la insensatez de recurrir al arsenal nuclear, como ya se hizo contra Hiroshima y Nagasaki en 1945 y que ha quedado instituido como “el acto de terrorismo mas grande de la historia”.
La diplomacia y la negociación han sido desde siempre los recursos por excelencia para el manejo de las relaciones entre pueblos y gobiernos y para dirimir los conflictos a todo nivel, supeditando el uso de la fuerza como último recurso, en casos de legítima defensa.
Por otra parte, es indudable la existencia de capacidad, habilidad y poder de negociación por parte de nuestro pais para llevar adelante lo que el próximo presidente propone como: “negociación desde posiciones de fuerza”, lo cual no debe interpretarse como poner a la contraparte con el cuello bajo la guillotina o bajo el terror militar, para obligarle a firmar pactos o contratos en contra de su soberanía o a ceder derechos que legítimamente le pertenecen, ya que es ese el tipo de acciones que han propiciado la espiral armamentista y de que otros gobiernos busquen dotar a sus paises de capacidad nuclear para responder a las agresiones imperialistas, que rompen la concordia e imposibilitan la convivencia pacifica.
De ahí que los cambios propuestos deberán enmarcarse en el respeto a los derechos individuales y colectivos de todos los pueblos del mundo, en el interes nacional de cada pais, en la solidaridad y la cooperación internacional, priorizando la vida y la naturaleza como factores fundamentales de la sociedad, el Estado y las relaciones internacionales.
Los resultados a obtener, bajo esas premisas, nos permitiran constatar que “si se pudo” y a la vez reafirmar que “otro mundo es posible”.
* J.A. Morasan, Licenciado en Relaciones Internacionales. Autor del libro: Ni neoliberalismo ni más muerte, ‘solo revolución’.