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El gobierno de facto hondureño, encabezado por Roberto Michelletti, decretó este miércoles nuevamente un toque de queda que culminará el jueves, como una medida de presión ante las movilizaciones del pueblo que celebra la presencia del presidente legítimo, Manuel Zelaya, en la embajada brasileña en Tegucigalpa, luego de más de dos meses del golpe de Estado que lo derrocó.
En un principio, al anunciar la reactivación del estado de excepción, la administración de facto no definió por cuánto tiempo permanercería la medida. Posteriormente, cuando se empezó a difundir que la determinación sería por tiempo "indefinido", el gobierno ilegítimo salió a tratar de mitigar las informaciones y estableció que terminará el jueves.
"El toque de queda se suspende a partir de las seis de la mañana (12H00 GMT del jueves), por lo que los empleados de los sectores público y privado podrán volver a sus labores normales", indicó el portavoz presidencial de facto, René Zepeda, a los medios locales.
Mediante un comunicado que las autoridades ilegítimas de Honduras leyeron a través de medios electrónicos, anunciaron que durante el tiempo en que esté vigente la restricción sólo se permitirá el tránsito de "ambulancias, personal médico y de enfermería que presenten autorización".
También indica que la medida se implementó para "proteger la tranquilidad, la vida y los bienes de las personas". Sin embargo, desde la instauración del régimen de facto, la integridad de los hondureños permanece a merced de las autoridades ilegítimas, que han emprendido duras represiones contra manifestaciones pacíficas.
Efectivos de la Policía y del Ejército que obedecen órdenes de golpistas lanzaron este miércoles gases lacrimógenos y balas de goma contra una manifestación de seguidores del derrocado presidente hondureño, Manuel Zelaya, realizada en las inmediaciones del Congreso.
Según testigos presenciales, en el lugar se encontraron casquillos de municiones de armas de fuego pertenecientes a los efectivos policiales y militares.
El toque de queda fue implementado a partir de las 05H00 hora local (23H00 GMT) luego de siete horas en las que se había suspendido el estado excepción, tiempo en el que los pobladores salieron de manera desesperada a las calles y abarrotaron supermercados, gasolineras, farmacias, bancos, entre otros establecimientos.
Más temprano, el régimen de facto hondureño, presidido por Roberto Micheletti, había anunciado la suspensión temporal del toque de queda para que la población pudiese salir a comprar alimentos.
Esa flexibilidad de las autoridades de facto ha sido atribuida a la presión ejercida por los medios y organismos internacionales que denunciaron la represión de las fuerzas armadas en contra del pueblo de esa nación y de la embajada de Brasil, por encontrarse en esa sede, desde el pasado lunes, Zelaya.
teleSUR - ElHeraldo - Efe