
El presidente estadounidense, Barack Obama, esta semana se sentará a conversar con su equipo de gobierno para definir la estrategia a seguir en Afganistan.
El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, manifestó este lunes que el gobierno estadounidense no planea su salida de Afganistán y aseguró que esa "no es una opción" manejada por la administración del presidente de ese país norteamericano, Barack Obama.
"Abandonar Afganistán no forma parte de la decisión", indicó el portavoz en rueda de prensa ofrecida desde Washington.
Se prevé el presidente Obama, que realiza discusiones dentro de su propia administración en estudio de la situación en Afganistán, se reúna este martes en la Casa Blanca con legisladores demócratas y republicanos para abordar el tema.
Obama también se reunirá esta semana en dos oportunidades con su equipo de Seguridad Nacional, a fin de abordar las posibles opciones sobre la guerra como la conveniencia o no de reforzar la presencia militar estadounidense.
A principios de este año, Estados Unidos aumentó el número de tropas en Afganistán a 68 mil, una cifra que supera la del comienzo de guerra, la cual se ha solicitado aumentar en 40 mil uniformados más por parte del comandante de esas tropas, Stanley McChrystal, que argumenta una posible pérdida de esa guerra.
Dentro de la administración de Obama existen opiniones encontradas con respecto a la estrategia de guerra en Afganistán, debido a que unos abogan por la lucha contra el grupo insurgente Al Qaeda en Pakistán y otros por reforzar el número de soldados en batalla.
El consejero de Seguridad Nacional estadounidense , el general retirado James Jones, destacó el pasado fin de semana a un medio local que la situación en Afganistán es "mucho más compleja" que requiere un estudio profundo que asegure que todos los factores progresen armoniosamente.
"La seguridad es muy importante, pero también el desarrollo económico y el funcionamiento de las instituciones políticas", agregó
La invasión estadounidense en Afganistán cumple esta semana ocho años, inició después que Estados Unidos acusara al movimiento talibán afgano de ocultar a Osama Bin Laden, a quien se acusó de ser responsable directo de los atentados del 11 de septiembre contra el World Trade Center de Nueva York.
Para 2009 alrededor de 800 civiles afganos murieron entre enero y mayo, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un tercio de ellos a manos de fuerzas afganas e internacionales.
teleSUR-Efe/ip-MFD