Foto: Archivo, ABN.
Tegucigalpa 13 Oct. ABN.- Este martes se reanudaron las conversaciones entre delegados del gobierno de facto de Honduras y del derrocado presidente Zelaya, en medio de un clima de clara tensión y escepticismo, donde el tema álgido y espinoso es la restitución del mandatario constitucional, hasta el extremo que generó la retirada Juan Barahona, uno de los delegados por Zelaya.
Barahona, coordinador general del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado, fue relevado de su puesto en las mesas de diálogo luego de oponerse a firmar el acta en la que el mandatario renuncia a cambiar la Carta Magna, detonante del conflicto pues la Justicia y el Congreso dominado por los ahora golpistas consideraron su iniciativa ilegal.
'Nunca vamos a renunciar a la Constituyente (...) pero seguimos apoyando al presidente Zelaya' dijo Barahona y anunció que redoblará en la calle la lucha por una nueva Carta Magna, como coordinador del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe.
Con relación a los temas planteados en el llamado Acuerdo de San José, el presidente derrocado Manuel Zelaya, quien se encuentra refugiado en la embajada de Brasil, se refirió a lo crucial de la posibilidad de no ser reinstalado en el gobierno antes de las elecciones del 29 de noviembre.
'Si llegamos a las elecciones sin un arreglo, lo que pasará es que se va a profundizar la crisis, será un gobierno débil, espurio, la comunidad internacional va a continuar el aislamiento a menos que decidan entregar a los tribunales de justicia internacional a los golpistas', declaró.
A juicio de Zelaya, los delegados del dictador Micheletti, están siguiendo las instrucción de su jefe, dilatar las conversaciones y las discusiones sobre su regreso al poder, a fin de ganar tiempo y hacer coincidir las fechas de los próximos comicios electorales.
Justamente el legítimo presidente hondureño, Manuel Zelaya, dijo este martes que el nuevo gobierno que surja de las elecciones del 29 de noviembre debe ser entregado a la justicia internacional, si él no es restituido en el poder.
'Se debe entregar a los tribunales de justicia internacional a la Corte Penal, tanto a los militares' como a los civiles que participaron del golpe de Estado del 28 de junio y 'esa será la condición que se pondrá después de las elecciones, si no me restituyen antes', afirmó el mandatario Zelaya, según publicó un cable de AFP.
Por su parte el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) José Manuel Insulza indicó desde Washington, que se 'han ventilado distintas propuestas, pero no hay todavía un camino claro de por dónde va la solución (...) Circulan ideas de distintos plazos para el retorno del presidente, que van desde intransigencia completa hasta la búsqueda de un acomodo'.
Con relación al tiempo que va transcurriendo, Insulza señaló que existe una evidente preocupación dentro y fuera del país 'porque queda poco tiempo', para los comicios, que de celebrarse bajo el régimen de facto, no contarían con el aval de la comunidad internacional.
Por su parte la ex magistrada y delegada del gobierno de facto Vilma Morales, indicó que 'poner presión y un techo no nos ayuda a mantener la serenidad sobre la que estamos trabajando. Si nos ayudan a mantener la serenidad en el diálogo, vamos a caminar por los derroteros que Honduras se merece. Creo que la salida será rápida'.
Mientras tanto y bajo la sombra el decreto que desde hace dos semanas suprimió las libertades civiles, las calles de Honduras laten al ritmo de las fuerzas sociales que protestan diariamente en apoyo a la causa del presidente constitucional Manuel Zelaya.