Escrito por Diony Sanabia Abadia
21 de octubre de 2009, 15:02Por Diony Sanabia Abadia
La Habana, 21 oct (PL) Pequeños y grandes grupos, bullicio, discusión, intercambio de ideas, y mezclas de culturas distinguen hoy aquí el XIII Encuentro Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social, con el café cubano de inseparable compañía.
Los pasillos y salas del capitalino Palacio de Convenciones acogen una gran diversidad de criterios y proyectos futuros para avanzar hacia una comunicación más integradora y participativa en el contexto actual, marcado por fuertes y antiguos patrones hegemónicos.
Mientras disfrutan la mencionada bebida, muchos de los más de mil delegados de 21 países comparten experiencias, hablan de frustraciones y realizaciones personales y colectivas o buscan sin timidez el acercamiento a otros colegas, sin conocimiento previo.
Nada más importante que saber de distintos lugares y posiciones académicas pues resulta la oportunidad de valorar lo nuestro en las comparaciones, y tener identificadas fortalezas y debilidades, apuntó en conversación con Prensa Latina Carol Muñoz.
Esta estudiante cubana, a punto de graduarse como periodista, defiende el criterio de construir e impulsar un bloque regional en el cual predominen la cohesión y la capacidad de dar respuestas a las necesidades sociales.
Para la mexicana Stefani Pantoja, alumna de la Universidad Liceo Querétaro, el evento representa la oportunidad de tener información sobre temas muy actuales y la apropiación de experiencias colectivas, de la inteligencia de todos.
Visitante por primera vez de esta isla caribeña, manifestó a Prensa Latina estar encantada con la cultura de Cuba, y el trato de su gente en cualquier momento.
Otros educandos de El Salvador y Ecuador resaltaron las conversaciones con personas de otras naciones y reflexionaron sobre la hora actual de la comunicación en su más amplio concepto en América Latina.
El profesor Dasniel Olivera, integrante del comité científico de la cita, cuya edición anterior ocurrió en Colombia tres años atrás, elogió la cooperación académica, la circulación de conocimientos y los aportes de cada quien a partir del diálogo que se produce ahora.
Al andar por las salas y pasillos, sumarse a una mesa de trabajo, o estar atento a cualquier intervención se asiste a una peculiar clase y en ocasiones el profesor es de la talla de Jesús Martín Barbero, Rafael Beltrán o Gabriel Kaplún.
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